
Jules Verne
De la Tierra a la Luna (De la Terre à la Lune), escrita por Julio Verne en 1865, es un clásico de la ciencia ficción que relata el intento de los miembros del «Gun Club», fundado tras la Guerra de Secesión estadounidense, de viajar a la Luna dentro de un proyectil de cañón masivo. La obra destaca por su visión técnica, escrita un siglo antes de que la humanidad pisara la Luna.
Tras el fin de la guerra, los miembros del Gun-Club se lamentan del desempleo y la ociosidad, fijándose el colosal y arduo objetivo de enviar un proyectil a la Luna. Además de los enormes desafíos de ingeniería y financiación, el conflicto personal y técnico surgido de la pugna sobre balística y blindaje entre Barbicane y el capitán Nicholl conforma la problemática central. En la etapa final, con la irrupción del francés Michel Ardan, surge el empeño por transformar el proyectil en un vehículo habitable y neutralizar los riesgos mortales.
El escenario inicial es Baltimore, Maryland (la sede principal del Gun-Club). Al ponerse en marcha el proyecto, la historia se traslada a Florida, concretamente a la región de Tampa Town y a la elevación llamada Stone's Hill, donde se llevará a cabo el lanzamiento.
Años 1860 (inmediatamente después de la guerra de Secesión estadounidense).
Una atmósfera entusiasta, humorística, impregnada de pasión científica, audaz, irónica y sumamente optimista. Refleja la fe decimonónica en el progreso ilimitado con un aire de grandiosa festividad.
Narrador omnisciente en tercera persona, dotado a la vez de un matiz comentarista. Presenta los acontecimientos al lector desde una perspectiva a menudo irónica y muy humorística, retratando los excesos estadounidenses con una dulce socarronería.
El mundo se rige estrictamente por la mecánica newtoniana, los principios balísticos y las leyes físicas y químicas de la época, aunque matizado por el optimismo decimonónico del autor. Obstáculos físicos cruciales, como el retroceso del proyectil, pueden superarse mediante ingeniosas soluciones como amortiguadores de agua o pólvoras con velocidades de combustión calculadas. El viaje espacial, aparentemente imposible, se torna viable bajo un marco de pura racionalidad si se dispone de suficiente determinación y fondos industriales.
El fundamento social de la novela es la cultura «yanqui» estadounidense: una mentalidad pragmática, activa y comercial que no reconoce imposibles y prioriza la práctica sobre la teoría. El hecho de que fabricantes de armas y cañones, incapaces de tolerar la ociosidad de la paz de posguerra, unan su ingenio militar en un colosal proyecto civil y trascendental refleja el espíritu progresista e ilustrado de la época.
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Barbicane, como fabricante de cañones, y Nicholl, como maestro de blindajes defensivos, eran feroces rivales profesionales. Al surgir el proyecto del Gun-Club, Nicholl intentó desacreditarlo con cuantiosas apuestas. Sin embargo, el carisma de Michel Ardan los rescató del umbral de un duelo en el bosque y los transformó en camaradas tan leales como para encerrarse juntos en el mismo proyectil.
Cuando Nicholl y Barbicane están a punto de cazarse mutuamente en el bosque, ambos aceptan al unísono y a viva voz la propuesta de Michel Ardan de embarcarse juntos dentro del proyectil.
Maston aporta la energía más provocadora y explosiva del proyecto frente a la postura estratégica y flemática de Barbicane. Siente una devoción casi idólatra hacia Barbicane y está dispuesto al instante a sacrificar su propia vida y recibir una bala en su lugar con tal de salvaguardarlo.
Cuando Barbicane acude al duelo con Nicholl, Maston corre despavorido por el bosque y se interpone ante Nicholl suplicando: «¡Dejad al presidente, matadme a mí!».
Barbicane es un estadounidense reservado, fundamentado por completo en cálculos, matemáticas y realidades de ingeniería. Ardan, en cambio, es un francés visionario, esteta, bromista y despreocupado ante los riesgos. Al complementarse, convierten un simple proyectil vacío en una nave espacial llena de esperanza que transporta vida.
Frente a las frías fórmulas de Barbicane, Michel Ardan desea amueblar el interior del proyectil según su particular gusto artístico, y Barbicane concede espacio a ese temperamento opuesto.
Las críticas mordaces y destructivas de Nicholl se suavizan ante la actitud diplomática, sumamente cortés pero perspicaz, de Ardan. Este último percibe la integridad y la delicadeza oculta de Nicholl desde su primera conversación, desarmando su hostilidad.
Durante los encuentros en el bosque, Ardan observa al capitán Nicholl liberar con delicadeza a un pájaro atrapado en una tela de araña y afirma que es un hombre «encantador».
El uno un loco belicista y el otro un loco aventurero, ambos personajes alimentan continuamente el entusiasmo del otro. Las grandilocuentes proclamas de Ardan encuentran siempre su mayor respaldo en los fervientes aplausos de Maston.
En el mitin al aire libre, mientras Ardan diserta sobre el vuelo interplanetario, J. T. Maston interviene emocionado exclamando: «¡Enderecemos el eje de la Tierra!», ofreciéndole la réplica más audaz.
La ventaja comercial y de prestigio que supondrá el lanzamiento hacia la Luna arrastra a estos dos estados norteamericanos a una encarnizada pugna. Gobernantes, periódicos y ciudadanos desprecian mutuamente las tierras y costumbres del rival a través de la prensa.
Los diputados de Florida y Texas llegan a Baltimore y provocan disturbios alrededor de la sede del Gun-Club, y como resultado de los acontecimientos, los delegados texanos son metidos en un tren especial y expulsados de la ciudad.
Barbicane determina los objetivos, los límites y los planos, mientras que Murchison es quien da vida a estas ideas sobre el terreno con una energía colosal, valiéndose de miles de obreros y gigantescos hornos de fundición.
La excavación del pozo subterráneo en Stone's Hill o la exitosa dirección por parte de Murchison de las peligrosas operaciones de fundición del cañón Columbiad, junto con la profunda confianza que Barbicane deposita en él.
Maston, debido a su inquebrantable lealtad al presidente Barbicane, odia al capitán Nicholl por sabotear el proyecto. Aunque al final se logre la paz, los vestigios de la tensión dan paso a una aceptación forzada.
Durante el incidente en el bosque, cuando J. T. Maston encuentra al capitán Nicholl y, creyendo que Barbicane ha sido alcanzado por un disparo, le lanza acusaciones duras y llenas de rencor.