Padre de Sefika, un caballero anciano y cansado que en su día fue muy rico pero que, debido a su caída financiera, ha quebrado con una deuda de 500 bolsas ante los prestamistas y vive con miedo a ser encarcelado. Es consciente del giro de los acontecimientos; percibe la inclinación de su hija hacia Ata y siente una profunda vergüenza moral al entregar a su joven hija a un hombre de 38 años como si la estuviera vendiendo. Sin embargo, su voluntad es débil. Cede ante los argumentos lógicos presentados por su esposa, Tahire (el riesgo de que un deudor vaya a la cárcel), y se consuela con la pasividad, dejando todas las decisiones activas dentro de la familia en manos de ella. Es el responsable de la negligencia financiera que sentó las bases del desastre.
En su tiempo, vivió una vida magnífica en la abundancia y fue un caballero generoso y adinerado. Debido a malas inversiones o al despilfarro, perdió toda su fortuna y cayó bajo grandes deudas. Perdió su autoridad junto con su riqueza.
Aunque no se le describe explícitamente, transmite la imagen de un noble caballero otomano de hombros cansados, aplastado bajo las cargas y con un comportamiento tímido.
Ata Bey
Su hijo adoptivo, a quien consideraba un pretendiente idóneo para su hija por ser de su misma edad, pero a quien jamás pudo respaldar debido a su ruina económica.
Tahire Hanım
Su temida esposa, que lo anula y le echa en cara constantemente la cruda realidad.
Şefika Hanım
Su hija, a quien ve como un ángel frágil condenado a pagar por los errores de su vida; a quien no soporta ver sufrir, pero a quien es incapaz de proteger.