El gigante y deforme campanero de la Catedral de Notre Dame de París. Abandonado de bebé y adoptado y criado por Claude Frollo, Quasimodo ha permanecido completamente ajeno a la sociedad humana. Las campanas de la catedral y las estatuas de piedra son su única familia; el sonido de las campanas lo ha dejado sordo. La pureza oculta en su interior brota con el sorbo de agua que le trae Esmeralda. La gratitud que siente por primera vez en su vida se convierte en un amor apasionado y desinteresado. Actúa como su protector rescatando a Esmeralda de la horca y refugiándola en la iglesia, pero se resigna al destino que le impide salvarla.
Cuando era un bebé abandonado en una tabla de madera el día de los expósitos, sujeto al asco público, Claude Frollo lo tomó, lo llamó Quasimodo y lo encerró en la torre. Las burlas de la gente lo convirtieron en una criatura salvaje que odia a la sociedad.
Una joroba colosal entre sus hombros, un rostro parcialmente ciego con un lunar que le cubre un ojo, una caja torácica inclinada, piernas torcidas, semejante a una guadaña gigante y grumosa. Tiene el cabello rojo erizado y una constitución extraordinariamente robusta.
Esmeralda
Su amor y la belleza a la que rinde devoción
Jehan Frollo
Su burlón enemigo y víctima
Claude Frollo
Su amo, protector y figura paterna