Un cerdo pequeño, de cara redonda, ojos vivaces, alegre y excesivamente ágil. Su poder de persuasión es tan grande que los animales dicen que tiene la capacidad de hacer que lo negro parezca blanco. En este sistema totalitario donde los puros ideales de la revolución se destruyen gradualmente en favor del lujo y la comodidad de los cerdos, él es la mente maestra que hace que el liderazgo parezca lógico e inevitable ante las masas. Siempre que hay un problema, una objeción o hambre, entra en escena inmediatamente, encogiéndose de hombros y moviendo la cola, lanzando cifras y demostrando cosas que no tienen base en la realidad. Siempre que se menciona un lujo que los animales anhelan, él interviene hábilmente con la amenaza: '¡Si los cerdos pierden el juicio, Jones volverá!'. Todos los movimientos furtivos del orden (cambiar los mandamientos, justificar masacres, crisis de hambre) son encubiertos por sus mentiras doradas.
Es uno de los cerdos de la granja. No se le ve mucho en primer plano mientras el Viejo Mayor está vivo, pero a medida que Napoleón fortalece su liderazgo, asume prácticamente de inmediato su servilismo y su papel como portavoz del Estado.
Un cerdo pequeño, gordo, de cara redonda, ágil y de voz chillona y estridente. Hacia el final de la novela, se vuelve tan gordo que apenas se le pueden ver los ojos a través de capas de grasa.
Boxer
Aquel a cuya fuerza física trata con una mezcla de respeto y temor, a quien más trabajo le cuesta convencer y a cuya muerte termina por condenar tras engañarlo.
Napoleon
Su líder, de cuya devoción saca provecho y de quien actúa como portavoz.
Snowball
El espectro cuyo nombre mancilla en su ausencia y cuya historia falsea para convertirlo en blanco de odio.