Sobrino de Lady Capuleto y primo de Julieta. Es un representante estricto, ardiente y orgulloso de los Capuleto y uno de los principales motores de la violencia en la obra. En el baile, reconoce a Romeo por su naturaleza como Montesco y no puede soportar el sonido de su voz; se ve obligado a detenerse ante la advertencia de su tío Capuleto, pero desenvaina su espada al día siguiente para proteger su honor. A pesar de la orden del príncipe, desafía a Romeo a un duelo con palabras insultantes; hiere mortalmente a Mercucio, quien interviene. Romeo le quita la vida a Teobaldo como precio por la de su amigo. Su muerte enciende la mecha que lleva la tragedia desde el exilio hasta el veneno; debido a que los Capuleto se ahogan en la ira por vengar a su «amado sobrino», Romeo se convierte en víctima del destino.
Aunque no sea el heredero de los Capuleto, porta con orgullo el título de guerrero de la familia. Ha sido criado con un sentido de lealtad tan endurecido que las leyes del príncipe no pueden reprimirlo.
Aparece como un joven líder con un perfil facial iracundo, cejas fruncidas, destreza experta con la espada, seguridad en sí mismo y vestimenta noble.
Romeo
El objeto de su odio, a quien busca cualquier oportunidad para clavarle la espada en el pecho.
Mercutio
El noble bocazas al que desprecia y a quien asesina valiéndose de una treta.