
Namık Kemal
Vatan Yahut Silistre es el nombre de la primera obra teatral nacional puesta en escena en la literatura turca, escrita por Namık Kemal en 1872, la cual encarna el teatro romántico. La obra se centra en el heroísmo de los soldados otomanos que defendieron la fortaleza de Silistria durante la Guerra de Crimea y en el tema del patriotismo.
En el plano externo, es la lucha de las reducidas fuerzas otomanas por defender la fortaleza de Silistra frente al gigantesco ejército enemigo (ruso). En el plano interno, es la batalla de voluntades, emotiva pero inquebrantable, que libran los individuos entre sus amores personales y el deber supremo de dar la vida por la patria.
Mientras que la primera escena de la obra se desarrolla en una habitación común de Bitola, la mayor parte restante transcurre en los baluartes defensivos de la fortaleza de Silistra, a orillas del río Danubio, en medio de la guerra y el asedio.
Años de la guerra de Crimea (hacia 1853-1854, período del asedio de Silistra).
Una atmósfera épica y dramática dominada por el fervor teatral y la oratoria apasionada, donde incluso a la sombra de la muerte y de la guerra se perciben el romanticismo y una fe inquebrantable.
Una narración dramática (teatral) que, en lugar de recurrir a un narrador externo, progresa directamente a través de apasionadas proclamas, monólogos y diálogos entre los personajes.
En este universo, el valor supremo es la patria; el amor individual, los lazos paterno-filiales o el instinto de supervivencia física deben supeditarse a la defensa nacional. Morir por la patria se considera la más honorable de las dignidades. El honor militar es una virtud que se sitúa por encima del rango y del error personal.
El entorno cultural del siglo XIX, en una época en que el Imperio otomano afrontaba la amenaza de la desintegración, en el que la noción occidentalizada de «patria» forjada por la literatura del Tanzimat se fusionó con el concepto islámico de «martirio» para infundir moral y conciencia nacional en el pueblo.
Los personajes se organizan de forma equidistante en el círculo; haz clic en las líneas para conocer el tipo y la dinámica de la relación.
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Si bien al comienzo predomina la melancolía clásica del hombre que marcha a la guerra y la mujer que queda atrás esperando, cuando Zekiye rompe los tabúes y corre al frente se transforman en héroes de igual valía que luchan hombro con hombro. Se trata de un vínculo apasionado en el que el amor a la patria enaltece aún más el amor personal.
Zekiye empuña las armas disfrazada de hombre y se alista como voluntaria (bajo el nombre de «Âdem») en el frente de İslâm Bey.
Durante la mayor parte de la obra, Sıdkı Bey la cree un soldado joven y delicado (Âdem), tratándola con instinto protector y paternal ternura. Entre ambos existe una conexión intuitiva e indestructible. En el desenlace, se desvela la verdadera identidad de Zekiye y se descubre que es la hija perdida de Sıdkı.
El dramático reencuentro de las escenas finales, en el que Zekiye le habla a Sıdkı Bey sobre su padre Ahmed y se descubre que el coronel es en realidad ese mismo hombre.
El comandante Sıdkı Bey mantiene al principio una prudente jerarquía militar frente al joven e impulsivo İslâm Bey; no obstante, ante la intrepidez del muchacho, comienza a profesarle un inmenso respeto y un afecto paternal.
El momento en que Sıdkı Bey besa en la frente con orgullo paternal a İslâm Bey antes de que este parta hacia una peligrosa misión secreta.
El sargento obedece incondicionalmente a su comandante, pero esto no constituye una mera obligación militar, sino una profunda confianza forjada a lo largo de los años, una hermandad en el frente y una lucha hombro con hombro.
Sıdkı Bey encomienda de manera constante misiones al sargento Abdullah para tomar decisiones cruciales en la línea defensiva de la fortaleza o para verificar la moral de los soldados.
El encuentro entre el joven e idealista voluntario de guerra y el veterano y curtido soldado. Se tratan con mutuo respeto y afecto, forjando una hermandad en la acción por encima de las jerarquías.
La operación nocturna en la que se infiltran juntos en el bastión enemigo y Abdullah rescata a İslâm Bey cargándolo tras haber resultado herido.
Además de poseer un rango equivalente, es una amistad equilibrada y cimentada en la reserva, pues Rüstem Bey apoya a Sıdkı a pesar de conocer su turbio pasado (sabiendo que en realidad es Ahmed Bey).
El momento en que Rüstem, tras conocer la historia pasada, en lugar de denunciar a Sıdkı le estrecha la mano con respeto llamándolo «mi valiente hermano».
Hanife es la única figura materna que la ha protegido y cuidado desde que era un bebé; sin embargo, encendida por la pasión del amor y el fervor patriótico, Zekiye protagoniza una ruptura tan radical como para dejar atrás esa segura tutela.
El engaño de Zekiye a Hanife al marcharse de casa para huir al frente de batalla, dejándola atrás.
El choque entre la mentalidad que propone rendir la fortaleza al enemigo y la del comandante, que considera morir por la patria la mayor recompensa. Sıdkı responde a esta idea con absoluta ira y represión.
La amenaza de muerte de Sıdkı Bey a quienes proponen entregar la fortaleza, diciendo: «Fusilaré a quien se atreva a pronunciar la palabra rendición».