Autor · 2 obras
Jane Austen nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, una aldea de Hampshire, séptima de los ocho hijos del rector George Austen y de Cassandra Leigh. Creció entre los libros de su padre y las novelas que se leían en voz alta por las noches. Las breves parodias que escribió de joven para divertir a los suyos fueron sus primeros ensayos; su hermana Cassandra siguió siendo su confidente más próxima toda la vida.
Con poco más de veinte años escribió la primera versión de lo que sería Orgullo y prejuicio; el manuscrito que su padre ofreció a un editor fue rechazado sin haberse leído. En 1801 la familia se trasladó a Bath. Un año después aceptó una noche la propuesta de matrimonio de un hombre acomodado al que conocía desde hacía años y retiró su palabra a la mañana siguiente. La muerte del padre, en 1805, la dejó, junto a su madre y su hermana, a expensas de los parientes.
En 1809 su hermano Edward les cedió una casa en Chawton y el trabajo constante fue por fin posible. Sentido y sensibilidad apareció en 1811 sin nombre de autora, con la sola mención «Por una dama» y costeada por ella misma. Dos años más tarde llegó Orgullo y prejuicio, y después Mansfield Park. Emma, publicada a finales de 1815, se dedicó al Príncipe Regente; Walter Scott la elogió en una reseña sin firma.
Escribió el mundo estrecho de las casas de campo con una ironía que se cuela en la mente de sus personajes y desvió la novela de los sucesos extraordinarios hacia la observación de la vida diaria. En vida, su nombre no figuró en ninguno de sus libros. Cuando la enfermedad iniciada en 1816 se agravó, fue a curarse a Winchester y allí murió el 18 de julio de 1817, a los cuarenta y un años; la enterraron en la catedral. Persuasión y La abadía de Northanger se publicaron tras su muerte, ya con su nombre.
Austen escribió en una Inglaterra ensombrecida por la Revolución francesa y las guerras napoleónicas; dos de sus hermanos servían en la marina. Era el tiempo de la poesía romántica en auge, del terror gótico y de la novela sentimental. Ella se mantuvo al margen de esas modas y eligió un realismo atento a los matrimonios, las herencias y las tierras de la pequeña nobleza rural. El derecho de la mujer a la pluma y a la propiedad aún se discutía, y sus libros salieron sin su nombre.