César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI, es el ejemplo histórico más competente del modelo de 'Príncipe' de Maquiavelo. Utilizando hábilmente el cargo papal de su padre y el apoyo militar francés, creó un Estado de la nada en la región de Romaña. Demostró personalmente todo tipo de crueldad, astucia y habilidad estratégica necesarias para mantenerse en el poder en el campo de batalla. Priorizó la creación de su propio ejército y liquidó sabiamente a mercenarios poco fiables. Al trasladar la carga de la opresión y la violencia a personas como su subadministrador Remirro de Orco, se posicionó ante el público como un gobernante limpio, temido y respetado. Solo debido a infortunios totalmente ajenos al control humano, como la repentina muerte de su padre y su propia enfermedad crítica al mismo tiempo, fue incapaz de mantener su imperio. A pesar de esto, Maquiavelo lo presenta como un objeto de imitación perfecto para todo líder que establezca un Estado desde cero.
Como hijo ilegítimo del Papa Alejandro VI, ascendió al cardenalato dentro de la Iglesia gracias a las oportunidades que le brindó su padre, pero rechazó la vida religiosa y se lanzó al ámbito político y militar. Con la ayuda del Rey de Francia, recibió el título de 'Duque de Valentinois', aprovechó la corrupción política en Italia, se apoderó de pequeños principados uno a uno e intentó sembrar las semillas de un Estado centralizado en Italia.
Aunque no hay una descripción física directa en la obra, retrata a un duque oscuro y magnífico, carismático, constantemente calculador y con una postura caballeresca noble, imbuido de la confianza que le otorga su poder militar.
Papa II. Julius
Su acérrimo enemigo, a quien apoyó para llegar al poder y que terminó provocando su propia ruina.
Remirro de Orco
El peón a quien encomendó el trabajo sangriento por el orden del Estado y a quien más tarde sacrificó.
Papa VI. Alexander
Su gran valedor y el origen de su poder político.