El viajero de aspecto andrajoso pero brillantemente determinado del capítulo anterior. No actuó solo para trabajar junto a Edison, sino con la pasión y el objetivo definitivo de convertirse en su socio. A pesar de no tener dinero en el bolsillo al principio y parecer desaliñado, tenía un único propósito: convertirse en socio comercial de Thomas Edison. Comenzó como un asistente ordinario y con un salario muy bajo, pero no se rindió. Cuando todos los demás se dieron por vencidos al intentar vender la máquina dictadora de Edison, él vio la oportunidad, la utilizó para vender la máquina en todo el país y no solo se hizo muy rico, sino que probó concretamente que uno puede 'hacerse rico pensando'.
Es un joven sin un centavo. Llegó a las instalaciones de Edison en East Orange, Nueva Jersey, como un pobre vagabundo, habiendo viajado en tren en un vagón de carga sin dinero. No tenía educación ni capital, pero con un deseo ardiente dentro de él, juró incluso antes de partir que haría que aquel gran hombre (Edison) lo aceptara no como un trabajador ordinario, sino como socio.
Un hombre cuya ropa estaba andrajosa cuando conoció a Edison, pareciendo un simple vagabundo desde fuera; sin embargo, hay una determinación inquebrantable y ojos encendidos, enfocados en su misión, en su mirada.
Thomas A. Edison
Su ídolo, a quien transformó de jefe a socio. A pesar de admirar su intelecto, conquista a Edison recurriendo en igual medida a su propia imaginación.