Nacido de una adivina y un presidiario en una cárcel, comenzó la vida desde lo más bajo, iniciando como un ejecutor de autoridad absoluta, como en un terrible acto de venganza. Nunca miente y no conoce ni una pizca de empatía o misericordia. A sus ojos, las personas se dividen solo entre aquellos que representan la obediencia y los criminales que deben ser aplastados. Vigila secretamente al alcalde, conocido como Madeleine, hasta que se da cuenta de que es en realidad el presidiario fugitivo Jean Valjean a quien ha estado buscando durante años, y cultiva sus sospechas como un cazador. Para él y para las leyes, el arrepentimiento de un alma humana no tiene validez.
Trabajó en las prisiones del sur de Francia antes de convertirse en policía, y fue allí, mientras era guardia en la prisión de Toulon, que grabó por primera vez a Jean Valjean en su memoria debido a su naturaleza salvaje y fuerza extraordinaria. Odia la clase de la que nació y a la que pertenece.
Alto y de huesos grandes. Tiene una cara cuadrada, fosas nasales aplanadas y enormes, cejas pobladas y espesas como un cepillo, y un sombrero que desaparece tras su cuello. Tiene un aspecto aterrador, parecido al mármol, generalmente rastreando a su presa con un bastón grueso y una levita de policía militar gris.
Fantine
Es el desecho social que le causa repugnancia, al que castiga y arrastra a la muerte sin piedad.
Jean Valjean (Mösyö Madeleine)
Para él, es su presa eterna de cuyo castigo jamás desistirá.