El ejecutor más leal, pero también el más salvaje y aterrador de la familia Corleone. Aparte de Don Vito Corleone, no teme a nadie y no respeta a nadie. Es un psicópata tan deshumanizado que arrojaría vivo a su propio hijo recién nacido al horno. Es la mayor baza de la familia contra sus enemigos. Cuando Don Corleone lo envía a infiltrarse en la familia Tattaglia, es atraído a una trampa y asesinado por Sollozzo y sus hombres, quienes lo estrangulan con una cuerda de piano. Su muerte es la primera señal importante de la gravedad de la guerra.
En su pasado, arrojó vivo al horno a su propio bebé, fruto de su relación con una prostituta irlandesa, nada más nacer, y luego mató a la mujer también. Mientras estaba en prisión, intentó suicidarse cortándose el cuello con un cristal, pero fue salvado de la horca gracias a la intervención de Don Corleone, lo que le obligó a una obediencia de por vida.
Bajo, robusto, de cabeza grande, con una expresión facial heladamente salvaje y vacía. La muerte se puede leer en sus ojos.
Vito Corleone
Para él es su único dios. Le ha dedicado toda su existencia.
Virgil Sollozzo
El astuto enemigo en cuya trampa cayó.