Madre Tierra, testigo eterna e inmemorial de la novela, es la representante universal de la voluntad superior que soporta el duelo que sufre la humanidad debido a las guerras. Es como un personaje integrado con Tolgonay. En cada Día de los Difuntos, su voz se escucha desde el silencio del campo; cura el dolor y habla de la eternidad de la vida. Es una entidad divina y ecológica que detesta los asesinatos de las guerras y confirma en el espejo del alma de Tolgonay que la humanidad necesita bondad, el sudor de la frente y la creación de vida.
Un gigante mudo que ha sido amasado por el sudor de las frentes humanas durante eras y que no ha sido manchado por la sangre de las guerras.
No es física; es la encarnación de la naturaleza en forma de campos, la brisa, gavillas de trigo y rastrojos.
Tolgonay
Tanto una confidente como un reflejo de su destino.
İnsanlık
El inmenso rebaño que cobija en su seno, pero ante cuyas maldades derrama lágrimas.