Pável Ivánovich Chíchikov es un ex funcionario, un negociador meticuloso y el protagonista de la novela. Tras haber perdido su fortuna varias veces, decide explotar un vacío legal, aunque moralmente absurdo, para volver a enriquecerse y establecerse en una región remota como una persona respetable. Localiza y compra 'almas muertas' —siervos que, a pesar de haber muerto entre los censos (revisiones), todavía aparecen como vivos en las 'listas de revisión' oficiales— a bajo precio a los terratenientes. Su objetivo es hipotecar estos siervos, que no tienen existencia física, al Estado y obtener un gran préstamo para ganar estatus como noble. En la ciudad de N..., seduce al gobernador y a todos los funcionarios influyentes con intensos halagos. Visita a los terratenientes uno por uno y se centra en cerrar el trato soportando las excentricidades de cada uno (Manílov, Korobochka, Nozdríov, etc.). Chíchikov es un reflejo de la 'clase media': completamente pragmático, desprovisto de romanticismo, de sangre fría y obsesionado únicamente con la realización del falso sueño de riqueza que ha construido.
Proviene de un entorno de clase media, no noble. En lugar del servicio militar o deberes arduos, siempre prefirió trabajos de oficina y puestos administrativos. En su pasado, se ha aventurado en diversos esfuerzos comerciales y burocráticos y se ha arriesgado a perder toda su fortuna varias veces. Está bien versado en el engaño, documentos falsificados y los vacíos legales de la burocracia.
No es ni demasiado gordo ni delgado. De mediana edad (ni exactamente joven ni viejo), con una cara limpia y vestido con bastante elegancia. Se ocupa de afeitarse la cara meticulosamente con jabón para mantenerla suave. Suele llevar una levita roja o trajes elegantes y serios; proyecta una imagen bien cuidada que transmite el aura de un 'caballero respetable'.
Manilof
Lo ve como un soñador ingenuo y de verbo meloso al que se puede manipular.
Nozdref
Lo considera una calamidad impredecible y un bribón pendenciero, y apenas logra librarse de él.
Selifan
Es su cochero borracho, a quien reprende sin piedad y a quien le echa la culpa de sus propios fracasos.
Piluşkin
Lo ve como la mina más fácil de explotar y se aprovecha al máximo de su tacañería.
Sobakiyeviç
Se acerca a él con una mezcla de respeto y temor, viéndolo como un factor de equilibrio: tosco como un oso, pero quien mejor domina el lenguaje del comercio.
Nastasya Petrovna Koroboçka
La soporta con desdén, considerándola una vieja obstinada, cabeza dura y sin noción alguna del regateo.