Sherlock Holmes es el primer y único 'detective consultor' del mundo, que resuelve los complejos rompecabezas de los bajos fondos criminales. Casos extraños y desconcertantes que dejan perplejos a la policía británica o a particulares son su área de especialidad. Vive en el 221B de Baker Street y dedica sus días a clasificar la naturaleza del crimen, realizar experimentos científicos y perfeccionar sus extraordinarios métodos de deducción. Aborda los vínculos emocionales, el romance y el amor con una fría distancia, argumentando que nublan su aguda lógica. Durante los periodos de inactividad en los que carece de estimulación mental, tiende a caer en ataques de melancolía, lo que le lleva a la morfina o a la cocaína. A menudo considera que las reglas y las leyes están subordinadas a su propio sentido agudo de la justicia y la moralidad; no duda en participar en acciones ilícitas (como allanamientos o la ocultación de pruebas) para llegar a la conclusión correcta. Con frecuencia deja los elogios a las fuerzas policiales, ya que su verdadero alimento proviene de poner a prueba su intelecto y alcanzar el conocimiento puro de la verdad. El único ámbito donde puede resistirse a la banalidad del mundo es en los casos que resuelve.
La información sobre su familia o infancia es limitada. Ha dedicado toda su vida a construir una inmensa biblioteca de referencia de todos los temas posibles y a utilizar su capacidad mental únicamente para la ciencia del crimen. Durante muchos años, ha resuelto innumerables casos en Londres, convirtiéndose en una figura legendaria buscada por muchos nobles y políticos de Europa, e incluso del mundo.
Tiene una complexión alta, delgada y bastante demacrada. Posee una nariz fina y aguileña, una barbilla prominente y unos ojos grises, color acero, extremadamente penetrantes. Suele vestir una capa de viaje de tweed y un gorro de cazador; sus dedos largos y delgados están frecuentemente manchados de productos químicos.
Irene Adler
La única mujer a la que jamás ha podido olvidar, quien le enseñó lo que significa la derrota y derribó su hábito de subestimar a las mujeres.
Doktor John H. Watson
Su único amigo verdadero, en quien confía, cuya aprobación y compañía necesita, y quien complementa las carencias que tiene en la vida práctica.