Suvankul es un padre fuerte que ha infundido en su alma la lealtad a su tierra y a su trabajo. Su camino se cruzó con el de Tolgonay durante los años en que, sin riqueza, blandía la hoz solo con su propia fuerza. A lo largo de su vida, fue un pionero del pueblo; aunque mayor, aprendió a leer y escribir gracias a sus hijos y se ganó el título del hombre que trajo el primer tractor al koljoz. Como líder que siembra semillas en el campo, Suvankul infunde confianza en los trabajadores ante cualquier dificultad. El día que estalla la guerra, no duda en alistarse en el frente a pesar de su edad. Pierde la vida luchando por su país en las grandes batallas de Eletz, dejando tras de sí su legado honorable y el vacío que dejó en su familia.
Llegó al pueblo de Tolgonay desde el Alto Talas para trabajar. En su primera juventud, era un joven segador que no tenía nada que ponerse más que un viejo caftán sobre sus hombros desnudos, pero cuyos brazos eran tan fuertes como el bronce fundido. A pesar de crecer sin educación, pudo ascender al liderazgo de su pueblo con su inteligencia y sabiduría innatas.
A los diecinueve años, un hombre con un rostro curtido por el viento y de color cobre, bronceado por el sol abrasador, pómulos altos y manos callosas tan pesadas como el hierro, y hombros como de bronce fundido, a pesar de su aspecto esbelto. En su madurez, pelos plateados comenzaron a caer sobre su bigote negro en señal de rebeldía.
Caynak
Entre sus hijos, aquel con la energía más viva e inquieta que se desvive por el bien del pueblo.
Kasım
El hijo que sigue sus pasos, en quien ve su propio fuego, su laboriosidad y su pasión heredada por las máquinas.
Tolgonay
Tanto su confidente en el campo como su compañera de igual a igual en el hogar.
Maysalbek
Su parte inteligente, que se adentró en el mundo de los libros que él mismo no pudo leer.