
Lev Tolstoy
La obra maestra de León Tolstói de 1877, Ana Karenina, es una novela trágica ambientada en la aristocracia rusa del siglo XIX que trata sobre la pasión, la lealtad, la familia, la traición y las presiones sociales. El amor prohibido entre Ana, una mujer casada con un hijo, y el conde Vronsky, junto con la destrucción que conlleva, se presenta en contraste con la paz de un matrimonio honesto (Levin y Kitty).
El conflicto mortal entre el amor egoísta pero irresistible de Anna, que desafía las normas sociales y los valores morales, y el implacable mecanismo hipócrita de dichas convenciones; y, en paralelo, la lucha interna de Levin por hallar el sentido existencial entre la era moderna guiada por la razón y la vida sencilla cimentada en la fe.
Rusia en su vasta geografía (en particular San Petersburgo, centro de la vida de salón, y la tradicional Moscú, además de las haciendas provinciales de Levin y Vronsky) y en parte Europa (los balnearios de Soden en Alemania e Italia).
Década de 1870 (según los análisis de Nabokov, la cronología argumental de la novela comienza en febrero de 1872 y concluye a mediados de 1876).
Una atmósfera densa y melancólica, cargada de crisis existenciales y turbulencias apasionadas, que oscila entre la alta sociedad asfixiante, hipócrita y plagada de falsos valores de la aristocracia rusa del siglo XIX y la vida rural, honesta, pura y acompasada al ritmo natural de la existencia.
Narrador omnisciente en tercera persona con una comprensión moral poderosa e imparcial, que observa desde lo alto el comportamiento, las pasiones y los monólogos interiores (flujos de conciencia) de los personajes con una profundidad casi divina y un dominio absoluto del tiempo.
En la alta sociedad de la Rusia zarista, mientras que los romances extramatrimoniales clandestinos de los hombres se toleran y se consideran normales, que una mujer casada viva una pasión amorosa y la manifieste abiertamente se juzga como una inmoralidad imperdonable que acarrea el repudio social absoluto. El estatus y las apariencias siempre prevalecen sobre la felicidad íntima o la verdad espiritual del individuo.
Un período de transición marcado por las cambiantes relaciones socioeconómicas entre terratenientes y campesinos tras la abolición de la servidumbre, el auge del nacionalismo eslavófilo en la intelectualidad rusa, las reformas burocráticas de corte europeísta y los esfuerzos de los ilustrados por integrarse con el pueblo.
Los personajes se organizan de forma equidistante en el círculo; haz clic en las líneas para conocer el tipo y la dinámica de la relación.
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Al principio existe una atracción apasionada que embriaga a ambos y les hace olvidar al resto del mundo. Sin embargo, con el tiempo, la sensación de Vronski de ver coartada su libertad y la desconfianza obsesiva de Anna, fruto de los celos y el aislamiento, transforman su amor en una batalla asfixiante y destructiva. Mientras Vronski busca preservar su poder y su vida social, Anna intenta poseerlo por completo, precipitando su propia ruina.
El momento en que Vronski mira fijamente a los ojos de Anna y le dice: «Nuestra situación no puede continuar así... Para mí, usted y yo somos uno solo», antes de que el amor entre ambos dé paso a una insoportable intolerancia mutua.
Anna, que en un principio respetaba a su esposo notablemente mayor, siente una profunda aversión hacia la naturaleza calculadora y burócrata de Karenin tras enamorarse de Vronski, pues a aquel solo le importan las apariencias. Aunque a Karenin le duele la infidelidad de Anna, su principal preocupación es preservar su honra. Pese a un perdón espiritual pasajero en el lecho de muerte, el abismo entre ambos resulta irreconciliable.
El hecho de que, aun tras enterarse de la traición de su esposa, el único pensamiento de Alexéi Alexándrovich sea encubrir la situación con el menor daño y sin escándalos, exigiendo la continuidad del matrimonio.
Abarca un proceso que comienza con Levin idealizando a Kitty como a un ángel inalcanzable y sufriendo su rechazo. Tras el desengaño sufrido por Kitty con Vronski y su posterior maduración, comprende el verdadero valor de Levin y se unen. Aunque su matrimonio se ve sacudido ocasionalmente por los tormentos interiores de Levin y las inquietudes terrenales de Kitty, termina convirtiéndose en un hogar espiritual equilibrado por la lealtad, la confianza y el entendimiento mutuo.
La comunicación espiritual profunda y silenciosa que entablan Levin y Kitty escribiendo únicamente las iniciales de las palabras en una pizarra mientras él se halla en un mar de emociones encontradas.
Stiva es un personaje egoísta, vividor, alegre y constantemente infiel; Dolly, en cambio, es una madre abnegada que ha sacrificado su juventud entre los engaños de su esposo, los embarazos y el cuidado de los hijos. Aunque a Stiva le apena el sufrimiento de su mujer, se disculpa con facilidad para calmar su conciencia. Dolly lo perdona cada vez por el bien de sus hijos, pero la herida y el sentimiento de desvalorización jamás desaparecen del todo.
La resignación de Dolly ante su destino tras la intervención de Anna, a pesar de la desesperación de sentir que «todo ha terminado, todo se ha derrumbado» al descubrir las cartas de su marido con la institutriz.
En su juventud e inocencia, Kitty se deja deslumbrar por el encanto seductor de Vronski en bailes y reuniones, convencida de corazón de que le propondrá matrimonio. Sin embargo, para Vronski no es más que un juego de salón superficial; al enamorarse de Anna, deja a Kitty de lado sin contemplaciones, provocando en ella un profundo derrumbe y una crisis de salud.
El horror de Kitty al ver bailar a Anna y Vronski en el baile, cuando percibe en sus miradas una complicidad ajena y temible, dándose cuenta de que sus propios sentimientos han sido ignorados por completo.
Son completamente opuestos, tanto en su amor por Kitty como en su visión de la vida. Mientras que Levin es un hombre sincero, algo tosco, que lidia con la tierra, los valores espirituales y reflexiones profundas, Vronsky representa el mundo superficial, elegante y egoísta de la alta sociedad. Mientras Levin guarda un íntimo rencor hacia los éxitos y el desparpajo de Vronsky, este último no se toma a Levin en serio.
La consideración de Levin hacia Vronsky como un petimetre sarcástico y vacuo cuando coinciden en la casa de los Shcherbatski y en reuniones posteriores, así como las actitudes desdeñosas de Vronsky.
Es la única relación en el corazón de Anna capaz de competir con Vronsky, y la más inocente. A pesar de detestar a su marido, adora a su hijo. No obstante, su relación sufre un doloroso obstáculo a raíz del adulterio de la madre y su posterior marcha del hogar. Al hijo se le hace creer que su madre ha muerto, si bien ambos se anhelan de todo corazón. El anhelo por su hijo se convierte en el mayor conflicto interno y externo de Anna.
El momento en que Anna se cuela en secreto en la habitación de su hijo el día de su cumpleaños para abrazarlo y besarlo, y la emocionada confesión en susurros del niño diciendo que sabía que no estaba muerta.
A pesar de existir un profundo respeto entre Levin y su hermanastro Serguéi, chocan continuamente en el plano ideológico. Serguéi ve al pueblo y a los campesinos únicamente como un concepto abstracto, una clase a la que hay que redimir; Levin, por el contrario, convive con ellos y sabe quién es en verdad el campesino. Levin suele encontrar exasperantes y carentes de acción los enfoques superficiales y teóricos de Serguéi.
Cuando discuten en casa sobre la instrucción pública y la asistencia médica, ocasión en la que Levin sostiene que los campesinos no entienden de tales cosas, mientras que Serguéi acusa a su hermano de no preocuparse por el bienestar del pueblo.
Anna comienza como una figura protectora que salva el matrimonio en ruinas de Dolly, pero más tarde sus papeles se invierten. En medio de sus propias penurias, Dolly envidia la vida amorosa y lujosa de Anna al tiempo que la juzga moralmente desde la distancia. Durante el declive de Anna, Dolly es su única amiga sincera; sin embargo, al pertenecer a mundos distintos, este lazo también se tambalea en su interior.
Cuando Dolly visita a Anna en el campo y percibe que el lujo y la aparente libertad que allí observa son, en realidad, mentiras urdidas por Anna para ocultar su identidad herida y sufriente.
No existe una comunicación abierta entre ellos; su relación se centra en destruirse mutua, social y moralmente. Karenin considera a Vronsky un insensato que ha mancillado la castidad de su esposa, destruido su familia y herido su honor. Vronsky, por su parte, califica a Karenin de maquinaria estatal insensible e inerte. Salvo ante el lecho de muerte, no se profesan el menor respeto.
La repugnancia y la cólera que siente Karenin al mirar a Vronsky por la espalda cuando se encuentran a la salida del teatro, así como las despiadadas decisiones punitivas que tomará para poner fin a la unión entre Vronsky y su esposa.