
Lev Tolstoy
"Hadji Murat" se refiere tanto al legendario líder ávaro que resistió al Imperio ruso en el Cáucaso, la famosa obra de León Tolstói que describe su vida, como a un modelo de coche clásico que se ha convertido en un icono de culto en Turquía.
Jadzhi Murat, un naib caucásico enemistado a muerte con Shamil y cuya familia permanece como rehén de este, busca refugio entre sus enemigos acérrimos, los rusos, con la esperanza de salvar a su familia y vengarse. Tanto Shamil como los rusos (el zar y Vorontsov) pretenden utilizarlo como un peón para sus propios intereses, lo que arrastra a Jadzhi Murat a un trágico callejón sin salida, atrapado entre dos fuegos.
El Cáucaso (Chechenia, Daguestán, Tiflis, Naja, la fortaleza de Vozdvízhenskaya) y Rusia (el Palacio de Invierno de San Petersburgo).
Años 1851-1852 (mediados del siglo XIX, período de la guerra del Cáucaso).
Una atmósfera densa, tensa, trágica y letal, impregnada de honor y traición, que oscila entre la naturaleza escarpada y salvaje del Cáucaso y la artificiosidad de los palacios y cuarteles imperiales rusos.
Narrador externo en tercera persona omnisciente y crítico, que domina tanto los detalles como el mundo interior de los personajes, enfatizando el sinsentido de la guerra y la rebeldía de la naturaleza.
Para los montañeses del Cáucaso, el «gazavat» (guerra santa) y la hospitalidad («kunak») son los valores más sagrados. En el ejército ruso rigen una estricta jerarquía, la ambición de ascensos, el juego y la obediencia ciega. Ambos bandos aplican normas despiadadas de guerra; no hay cabida para la debilidad ni el sentimentalismo.
Por un lado, los pueblos islámicos del Cáucaso, fervientemente apegados a las normas de la sharía y a las costumbres tribales, celosos de su independencia; por el otro, el Imperio ruso ortodoxo, una maquinaria burocrática y militar gobernada por élites afrancesadas y europeizantes.
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Aunque antaño lucharon en el mismo bando, con el tiempo llegan a odiarse debido a disputas de sangre y luchas de poder. Shamil teme y desconfía de Jadzhi Murat, por lo que retiene a su familia como rehén para intentar controlarlo. Jadzhi Murat, por su parte, convierte la destrucción de Shamil en el mayor propósito de su vida.
Tras escapar de Shamil, Jadzhi Murat jura ante Vorontsov que acabará con él a cambio de que salven a su familia.
Vorontsov considera a Jadzhi Murat un instrumento estratégico para la conquista rusa del Cáucaso. Jadzhi Murat, en cambio, desea utilizar la fuerza de Vorontsov para rescatar a su familia. Ninguno de los dos confía plenamente en el otro, pero mantienen una comunicación enmarcada en una fingida cortesía diplomática.
Mientras Vorontsov informa al zar de la rendición de Jadzhi Murat como un triunfo para su propia carrera política, Jadzhi Murat solo lo ve como un medio para lograr su fin.
Joven y seducido por el romanticismo de la guerra, Butler siente una profunda admiración por la valentía de Jadzhi Murat y por la cultura de los montañeses. A su vez, a Jadzhi Murat le agrada el trato ingenuo y sincero de este joven oficial ruso y lo valora como un «kunak» (amigo).
Butler acude a conversar con Jadzhi Murat, y este se despide de él diciéndole: «¡Eres un buen kunak!».
Eldar profesa a Jadzhi Murat una obediencia absoluta y un profundo afecto. Cumple sin vacilar cada orden de su líder y marcha hacia la muerte por él sin pestañear.
En el último combate de Jadzhi Murat, Eldar desenvaina su sable, se lanza contra los enemigos y muere a los pies de su líder.
Marya Dmitrievna intuye que Jadzhi Murat, a quien se tacha de guerrero salvaje, es en realidad un hombre noble y justo. Jadzhi Murat la trata con respeto y le hace regalos. Cuando traen su cabeza decapitada, Marya increpa a los rusos llamándolos «asesinos».
Al abandonar la fortaleza, Jadzhi Murat entrega a Marya Dmitrievna su propia capa blanca de regalo como muestra de agradecimiento.
Aunque Vorontsov se muestra formal y respetuoso ante el zar, este y su entorno más cercano (en particular Chernyshov) envidian el poder y la fortuna de Vorontsov e intentan socavar sus decisiones.
Chernishev busca algún fallo al presentar el informe de Vorontsov al zar Nicolás para poder criticar sus decisiones.
Son dos oficiales que combaten juntos y pasan tiempo en la fortaleza. Mientras Iván Matvéyevich es más experimentado, rudo y dado a la bebida, Butler es joven e ingenuo. Ambos representan facetas distintas de la vida militar rusa.
Al regresar del ataque, celebran su victoria cantando y bebiendo.
Sadó acoge a Jadzhí Murat en su casa a pesar de las amenazas de muerte de Shamil, anteponiendo el honor al dinero y al miedo. Esta relación muestra la naturaleza inquebrantable de las costumbres caucásicas.
Sadó le manifiesta su lealtad a Jadzhí Murat diciéndole: «Mientras mi cabeza siga sobre mis hombros, nadie te tocará en mi casa».
Loris-Mélikov se entrevista con Jadzhí Murat para registrar la historia de su vida y sus secretos en nombre del ejército ruso. Su trato es formal pero respetuoso.
Loris-Mélikov anota en su cuaderno la historia de Jadzhí Murat y el rencor que siente hacia Shamil para informar a sus superiores en Tiflis.
Maria Dmitrievna actúa casi como una madre y cuidadora para el comandante. El carácter rudo y alcohólico de Iván Matvéyevich se equilibra con la ternura de Maria. Entre ellos existe una relación marital informal pero práctica.
Los oficiales saben que Maria Dmitrievna es la única persona que recoge los desastres de Iván Matvéyevich y lo controla cuando se descontrola por la bebida.