
Homeros
La Odisea es una epopeya (poema épico). La obra narra las aventuras de Odiseo, rey de Ítaca, quien intenta regresar a su hogar tras la guerra de Troya.
La lucha de Odiseo tras la Guerra de Troya por regresar a su patria, enfrentándose a los obstáculos impuestos por los dioses (en particular por Poseidón), a monstruos mitológicos y a la crueldad de la naturaleza; y, de forma simultánea en Ítaca, la lucha por la supervivencia de su hijo Telémaco y de su esposa Penélope contra los soberbios pretendientes que intentan usurpar el reino y tomar por la fuerza a la reina.
La cuenca del Mediterráneo, el reino de Ítaca, el monte Olimpo, diversas islas mitológicas (la isla de Calipso, la isla de Circe, el país de los feacios) y el sombrío Hades (el reino de los muertos).
Finales de la Edad del Bronce, diez años después del término de la guerra de Troya (hacia el siglo XII a. C.).
Épica, mitológica, misteriosa, colmada de peligros, nostálgica y dramática. Una atmósfera majestuosa que refleja tanto las intervenciones milagrosas de los poderes divinos como los profundos pesares y las gloriosas luchas de los hombres, entrelazada con la fuerza implacable del mar y de la naturaleza.
Por momentos, un narrador heterodiegético omnisciente en tercera persona que invoca a las Musas; por momentos, la narración autodiegética en primera persona del propio Odiseo, quien relata sus aventuras a los feacios.
Los dioses pueden intervenir directamente en la vida de los mortales adoptando apariencia humana, ya sea para auxiliarlos o para interponerles obstáculos. No obstante, ni siquiera las divinidades pueden contrariar por completo el destino universal (Moira). Honrar y acoger a forasteros y mendigos constituye un deber sagrado, pues Zeus vela por los huéspedes. Desafiar los designios divinos o caer en la soberbia acarrea el desastre. En el inframundo (Hades), las almas de los difuntos vagan como sombras privadas de conciencia, y es preciso ofrecerles libaciones de sangre para comunicarse con ellas.
Mitología y cultura épica de la Antigua Grecia. La sociedad está regida por reyes y nobles. La virtud heroica (areté) y el renombre imperecedero (kleos) priman sobre todo lo demás. Prevalece una estructura familiar patriarcal, si bien las mujeres inteligentes y leales (como Penélope) gozan de gran consideración. La esclavitud es una práctica común, aunque pueden forjarse profundos lazos de lealtad entre amo y esclavo.
Los personajes se organizan de forma equidistante en el círculo; haz clic en las líneas para conocer el tipo y la dinámica de la relación.
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Una profunda lealtad, un lazo indestructible y una armonía de inteligencias equiparables. A pesar de dos décadas de separación, jamás mengua su entrega recíproca. Ambos son perspicaces y no se confían plenamente sin poner a prueba al otro.
Penélope pregunta si el lecho puede moverse de su sitio para comprobar si se trata de Odiseo, y este demuestra su identidad revelando el secreto de su confección.
Una relación paternofilial marcada por la lejanía. Telémaco madura contemplando a su padre como a una figura legendaria; al volver, Odiseo lo acoge como a un heredero digno de confianza a quien legar el trono y como a un leal camarada de armas.
Odiseo, disfrazado de mendigo en la cabaña de Eumeo, revela por primera vez su identidad a su hijo, momento en que ambos se funden en un abrazo entre lágrimas.
Una relación fundamentada en la mutua admiración y la tutela. Atenea se deleita en la astucia y el ingenio de Odiseo; por ello, asiste de continuo a él y a su hijo, orientándolos bajo distintos disfraces.
Atenea se aparece ante Odiseo con la figura de un pastor cuando este pisa tierra en Ítaca, transformándolo en mendigo e infundiéndole valor para derrotar a los pretendientes.
Cólera divina y un implacable ciclo de venganza. Al haber cegado al hijo de Poseidón, Odiseo se atrae la hostilidad perpetua del dios marino, lo que constituye la causa primordial del retraso de su viaje.
Poseidón desencadena una espantosa tormenta y hace añicos la balsa de Odiseo justo cuando este se aproxima a su patria gracias a la ayuda de los feacios.
Un vínculo maternofilial protector en el que la autoridad va cambiando de manos progresivamente. Mientras Penélope continúa tratando a su hijo como a un muchacho, Telémaco procura probar que ha madurado y que es el amo del hogar.
Telémaco hace valer su mando diciéndole a su madre: «No intervengas; el manejo del arco corresponde a los hombres, pues yo soy el señor de esta casa».
Manipulación recíproca y aborrecimiento mutuo. Mientras Antínoo asedia a Penélope para apoderarse de la hacienda, ella siente repulsión hacia él pero emplea astutas tretas para ganar tiempo.
Al descubrir que Antínoo ha tendido una emboscada a Telémaco, Penélope lo increpa en persona increpándolo con palabras como: «¡Hombre soberbio, urdidor de infamias!».
Profunda confianza y respeto mutuo entre amo y fiel servidor. Eumeo, aun sin saber que tiene ante sí a su señor, lo acoge de la mejor manera y expresa su inquebrantable lealtad hacia su rey.
Eumeo ofrece la carne de cerdo más selecta a Odiseo disfrazado de mendigo y derrama lágrimas por su amo.
Un lazo que se transforma de la amenaza y la hostilidad a la pasión y la sumisión. Circe convierte a los compañeros de Odiseo en cerdos, pero se rinde ante la fuerza del héroe, se enamora de él y se convierte en su guía.
Circe cae de rodillas ante Odiseo cuando este desenvaina su espada y más tarde le indica el camino para descender al Hades.
Una enemistad mortal. Odiseo urde un frío plan de venganza contra Antínoo, encarnación del saqueo de su morada y del ultraje cometido contra su familia.
Odiseo, inmediatamente después de vencer en el certamen del arco, atraviesa con su primera flecha la garganta de Antínoo mientras este bebe vino.
El choque entre la fuerza bruta y el intelecto superior. Mientras el gigante Polifemo devora con salvajismo a los hombres de Odiseo, este lo doblega con su astucia y un nombre fingido (Nadie).
Odiseo ciega el único ojo del gigante con una estaca de olivo al rojo vivo y, al huir de la isla, sucumbe a la soberbia y proclama a gritos su verdadero nombre.